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La OCU usa una regla muy simple para lavadoras que puede aplicarse a casi cualquier electrodoméstico grande: si la reparación cuesta más del 50% de lo que valdría un aparato nuevo similar, probablemente no compensa arreglarlo. Pero esa regla, sola, se queda corta. Hay una variable que casi ninguna comparativa incluye: el coste de no sustituirlo. Un frigorífico antiguo puede seguir funcionando perfectamente y aun así estar costándote muchísimo más en la factura de la luz que uno nuevo. Usa la calculadora para tu caso concreto.
Recomendación
Calculando…
Reparar o comprar electrodoméstico nuevo: ¿cuánto cuesta cada reparación?
Para la lavadora, la OCU tiene el desglose más preciso: una lavadora media cuesta 430€, cambiar la goma de la puerta sale por 10-90€, la bomba de desagüe por 12-100€, pero si falla el tambor o el motor, la reparación puede superar los 150-200€, momento en el que empieza a acercarse peligrosamente al 50% de una nueva. Su vida útil habitual es de 10 a 12 años, aunque algunas fallan a los 7-8 y otras superan los 15.

El coste de no sustituirlo: el factor que nadie cuenta
El IDAE confirma algo que cambia toda la ecuación: en el mercado existen electrodomésticos que, con las mismas prestaciones, pueden tener diferencias de consumo superiores al 80%. Y el caso más claro es el frigorífico-congelador, que representa hasta el 30% del consumo eléctrico total de los electrodomésticos de una vivienda, según datos del propio IDAE, precisamente porque funciona las 24 horas del día, todos los días del año. La OCU ha comparado más de 100 frigoríficos combi y ha encontrado diferencias de consumo de hasta un 33% entre modelos de gama media, lo que puede suponer un sobrecoste de unos 30€ al año, y hasta 450€ de ahorro potencial cambiando a un modelo eficiente.
Con la lavadora pasa algo parecido: un modelo eficiente de clase A o B gasta entre 0,25€ y 0,40€ por ciclo, mientras que uno antiguo puede superar los 0,60€ por lavado. Con 4 lavados semanales, el ahorro anual supera los 60€, y en 8 años eso son más de 400€ de diferencia, sin contar posibles averías evitadas.
La tabla de decisión de OCU, y cómo aplicarla a los demás aparatos
| Edad | Coste de reparación | Recomendación |
|---|---|---|
| Menos de 8 años | Menos del 50% de uno nuevo | Reparar |
| 8-12 años | Menos del 50%, sin averías previas | Reparar |
| 8-12 años | Más del 50%, o ya ha fallado antes | Cambiar |
| Más de 12 años | Cualquier coste relevante | Sustituir |
Esta lógica se traslada bien a lavavajillas y secadoras, con vidas útiles similares (10-12 años) y precios medios en un rango parecido (350-500€). El horno aguanta algo más, hasta 15 años en muchos casos, porque tiene menos piezas móviles sometidas a desgaste. El aire acondicionado es el más variable: su vida útil ronda los 10-15 años, pero el precio de sustitución oscila tanto (desde 400€ hasta más de 1.500€ según potáncia y tipo) que conviene pedir siempre presupuesto de reparación antes de asumir cualquier regla general.
Entonces, ¿cuándo merece la pena reparar de verdad?
Cuando el aparato tiene menos de 8 años, nunca ha fallado antes, y la reparación cuesta bastante menos que la mitad de uno nuevo: ahí la decisión es fácil. La parte que de verdad requiere criterio es la zona intermedia, entre los 8 y los 12 años, donde entra en juego algo que ninguna calculadora puede decirte del todo: si tu frigorífico o tu lavadora de esa edad consumen notablemente más que un modelo actual, el ahorro energético acumulado en los próximos años puede inclinar la balanza hacia cambiar, incluso si la reparación en sí misma parece barata. No se trata solo de cuánto cuesta arreglarlo hoy, se trata de cuánto te va a seguir costando cada mes que decidas no cambiarlo. Antes de decidir, comprueba también si el aparato aún tiene cobertura de garantía que no sabías que tenías.



