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Instagram defiende los algoritmos con un argumento de UX bastante incómodo

Instagram defiende el algoritmo diciendo que un feed cronológico sería peor. Pero si el algoritmo protege de un exceso que la propia plataforma incentiva, ¿soluciona el problema o lo administra?

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Adam Mosseri, jefe de Instagram, ha dicho hoy algo que suena razonable a primera vista y bastante incómodo si lo piensas dos veces: un feed puramente cronológico empeoraría la experiencia de la mayoría de usuarios, porque quedaría inundado de marcas y empresas que publican sin parar, mientras los amigos y creadores ocasionales pierden visibilidad casi por completo. Sus declaraciones llegan dos días después de que el Gobierno australiano propusiera obligar a las plataformas a dejar que cualquier usuario pueda desactivar la curación algorítmica de su feed. Y ahí está la pregunta que de verdad importa, más allá de Australia: si tu plataforma necesita un algoritmo para proteger al usuario del volumen de contenido que tu propio modelo de negocio incentiva a publicar, ¿el algoritmo está solucionando el problema o simplemente gestionándolo?

¿Qué dijo exactamente Mosseri sobre el algoritmo de Instagram?

Que la experiencia media empeora mucho al desactivarlo, con base en lo que Meta ha visto en países donde ya existe esa opción. Sus palabras textuales, recogidas por ABC News: «si vas a un feed cronológico, acaba desbordado de contenido de empresas, marcas y editores. Los creadores quedan ahogados, y tus amigos quedan aún más ahogados». El motivo, según él, es simple: en un feed cronológico, la mejor forma de conseguir alcance es publicar más a menudo, y las empresas pueden permitirse publicar mucho más que una persona normal.

La cifra que dio, sin enseñar los datos

Mosseri afirmó que el engagement puede caer hasta un 50% cuando se desactiva el algoritmo, aunque no publicó las cifras exactas ni el método detrás de ese porcentaje. Es un dato que solo Meta puede verificar, algo que conviene tener presente antes de repetirlo como hecho cerrado.

Mujer navegando el feed de Instagram en su teléfono móvil
El algoritmo no elimina el exceso de contenido comercial, lo reordena para que no lo notes tanto

¿El algoritmo resuelve el problema o solo lo administra?

Aquí está la parte que casi ningúna cobertura ha planteado en voz alta. Sigue el razonamiento de Mosseri hasta el final: Instagram permite, e incluso incentiva mediante herramientas de negocio, que empresas y marcas publiquen con una frecuencia que una persona normal nunca igualaría. Ese mismo volumen es el que, según él, hace insoportable un feed sin curar. La solución que propone no es limitar ese volumen en origen, sino construir un algoritmo que lo reordene después para que tú no lo notes tanto.

Una confesión incomoda que refuerza la duda

En la misma rueda de prensa, Mosseri admitió algo revelador sobre cómo funciona realmente ese algoritmo: Instagram no sabe qué quieres ver. Observa lo que haces, le asigna un valor a cada acción, y hace lo que él mismo describió como «una suposición cara». No es magia predictiva perfeccionada durante una década. Es un sistema de señales indirectas intentando adivinar, con un margen de error que la propia empresa reconoce.

¿Volvería el alcance de las marcas con un feed cronológico?

Probablemente no, y esto pincha una fantasía muy repetida en marketing de contenidos: «si volviera el orden cronológico, recuperaríamos alcance orgánico». Según la propia lógica de Mosseri, ocurriría justo lo contrario para buena parte de las marcas: en un feed cronológico gana quien publica más volumen, no necesariamente quien publica mejor contenido, así que la carrera se convertiría en publicar constantemente para no desaparecer de la vista, algo que solo las cuentas con más recursos pueden sostener a largo plazo. El algoritmo actual, con todos sus problemas, al menos introduce otras variables además de la frecuencia pura.

¿Entonces quién tiene razón aquí?

Nadie del todo, y esa es la parte incómoda de verdad. Mosseri probablemente no miente cuando dice que un feed sin curar sería peor para la mayoría: la lógica del volumen es real y se puede comprobar en cualquier red que haya probado el orden cronológico puro. Pero eso no convierte al algoritmo en la solución neutral que Instagram quiere que parezca. Es una solución a un problema que la propia plataforma ayudó a crear, diseñando las herramientas que permiten a una marca publicar diez veces al día sin coste real. Antes de creerte que necesitas más algoritmo para arreglar tu feed, merece la pena preguntarte quién se beneficia de que ese sea el único arreglo disponible sobre la mesa. Es la misma tensión que aparece cuando California empieza a legislar sobre funciones concretas de interfaz: quién decide qué es bueno para el usuario, y con qué autoridad.