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Mover una cocina de sitio no tiene un precio fijo, tiene cuatro precios distintos según a dónde la muevas. Reubicar el fregadero dentro de la misma cocina cuesta entre 800€ y 2.500€ adicionales sobre el presupuesto base. Trasladarla a una habitación contigua o abrirla al salón puede sumar entre un 25% y un 45% al coste total, según datos cruzados de varias reformistas españolas. La razón no es el mobiliario, es todo lo que hay detrás de la pared: fontanería, desagüe, gas, electricidad y extracción de humos. Aquí comparamos cuatro planos reales, de menor a mayor coste: la cocina se queda igual, se redistribuye dentro de la misma estancia, pasa a la habitación contigua, o atraviesa la vivienda entera.
Mover cocina de sitio, precio: ¿por qué cuesta tanto más que renovarla?
Porque cada toma de agua, desagüe o punto de gas que recolocas implica abrir suelo o pared, tender tubería nueva y, en muchos casos, pedir licencia de obra mayor. No es un ajuste estético, es una intervención en las instalaciones que sostienen la vivienda. Por eso entre el 60% y el 75% de las cocinas que se reforman en España mantienen la distribución original: no es falta de imaginación, es que cambiar de sitio la cocina casi siempre cuesta más que cambiarle el aspecto.
La ventilación no es un detalle, es un requisito con cifra exacta
El Código Técnico de la Edificación, en su Documento Básico HS de Salubridad, no se queda en una recomendación genérica: exige que la zona de cocción disponga de un sistema capaz de extraer un caudal mínimo de 50 litros por segundo, de forma completamente independiente a la ventilación general de la vivienda. Ese extractor tiene que conectarse a un conducto propio que no puede compartirse con la ventilación de otros locales (baños, trasteros), aunque sí puede compartirse entre varias cocinas del edificio si cada extractor lleva una válvula automática que evite que el humo de un vecino entre en tu cocina cuando el tuyo no está funcionando.
Esto tiene una consecuencia práctica que casi nadie tiene en cuenta al dibujar un plano nuevo: la normativa exige que la abertura de extracción se sitüe en el compartimento donde está la zona de cocción en concreto, no en cualquier punto de la cocina. Si mueves los fogones a un extremo distinto de la estancia, no basta con mover el mueble, hay que mover también el punto de conexión al conducto de extracción, y si ese conducto no llega hasta ahí, hay que crear uno nuevo desde cero atravesando forjados o falsos techos. Es la partida que más presupuestos se olvidan de incluir hasta que ya ha empezado la obra.

Los cuatro escenarios, comparados
| Plano | Extra sobre el presupuesto base | Qué lo complica |
|---|---|---|
| A. La cocina permanece igual | 0€ | Solo cambia mobiliario, encimera y acabados; el punto de extracción ya existe donde hace falta |
| B. Se redistribuye dentro de la misma estancia | 800€ – 2.500€ | Tramos cortos de tubería y cableado nuevo; el conducto de extracción a veces se reaprovecha, a veces hay que desplazar su conexión unos metros |
| C. Pasa a una estancia contigua | 1.500€ – 3.500€ | Tramos largos de fontanería y desagüe, nuevo recorrido de extracción hasta el conducto original, posible apertura de hueco en tabique |
| D. Atraviesa la vivienda (cocina al salón u otro extremo) | 3.500€ – 5.000€+ | Recorridos largos de todas las instalaciones, conducto de extracción nuevo si no hay uno cercano, y si el muro que separa es de carga, entra un proyecto de estructura y licencia de obra mayor |
¿Cuándo compensa asumir el sobrecoste?
Cuando la distribución actual genera fricción real en el día a día, no solo cuando «te gustaría» que estuviera en otro sitio. Una cocina sin luz natural, sin espacio para lavavajillas, o completamente aislada del resto de la vivienda mientras cocinas para una familia, son casos donde el sobrecoste suele amortizarse en calidad de vida. Si el motivo es puramente estético («me gustaría que se viera desde el salón»), casi siempre compensa más invertir ese mismo dinero en acabados de gama superior dentro de la cocina actual.
Un matiz que viene de Europa y que va a pesar cada vez más
La directiva europea de eficiencia energética de edificios (EPBD), que España debía transponer antes de mayo de este año, empuja hacia planificar las reformas por fases en vez de hacerlas de forma aislada. Si tu vivienda va a necesitar de todas formas abrir paredes para mejorar aislamiento o cambiar instalaciones en los próximos años (algo cada vez más probable dado que entre el 80% y el 90% del parque residencial español tiene una calificación energética baja), puede tener sentido aprovechar esa misma obra para mover también la cocina, en vez de asumir dos veces el coste de abrir la misma pared en momentos distintos.
¿Cuánto vale de verdad un presupuesto que parece barato?
Muy poco, si no detalla quién mueve qué. Un presupuesto que dice simplemente «mover cocina: 1.500€» sin desglosar fontanería, electricidad, desagüe y extracción por separado suele significar que alguna de esas partidas no está incluida, y aparecerá como extra a mitad de obra, cuando ya no puedes echarte atrás. Pide siempre el desglose partida por partida antes de firmar, y si tu reforma va a abrir una pared de carga para llevar la cocina al salón, exige que el presupuesto incluya el informe de un arquitecto o aparejador antes de empezar, no después. Si además de mover la cocina vas a acometer una reforma más amplia, conviene decidir primero si hacerla de golpe o por fases, porque cambia mucho el cálculo de costes fijos repetidos.



