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Qué hacer con calabacín depende sobre todo de cuánto tiempo tengas: en crema o salteado está listo en menos de 20 minutos, relleno y al horno pide algo más de paciencia. Es una de las hortalizas más versátiles de la cocina española, admite crudo, salteado, relleno, al horno o en crema, y está disponible todo el año a un precio muy bajo.
Cremas y purés de calabacín
Es la forma más rápida de aprovechar varios calabacines a la vez. La crema de calabacín clásica se hace cociendo calabacín y patata en caldo de verduras, triturando y añadiendo un chorrito de nata o aceite de oliva al final. Con cebolla y ajo pochados de base, y un toque de pimienta, queda una crema suave lista en unos 30 minutos.
Variante rápida: sustituye la patata por medio aguacate y sírvela fría sin cocción, ideal para los meses de más calor.
Salteados rápidos de calabacín
Cortado en rodajas o medias lunas y salteado con un poco de ajo y perejil, el calabacín queda tierno en pocos minutos sin perder textura. Para una versión más completa, saltea calabacín con tiras de ternera o pollo a fuego fuerte junto con pimiento y cebolla, y termina con un chorrito de salsa de soja. Es de las opciones más rápidas de toda la lista, lista en menos de 15 minutos.

Calabacín relleno
Corta el calabacín por la mitad a lo largo, vacía la pulpa con una cuchara y rehoga esa pulpa con cebolla, pimiento y el relleno que elijas: carne picada, atún en conserva o soja texturizada son las opciones más habituales. Rellena las mitades, cubre con queso rallado y hornea entre 20 y 25 minutos a 180 grados hasta que se gratine.
Ingredientes típicos para 2 calabacines: 150 g de carne picada o una lata de atún, 1 cebolla, 1 diente de ajo, 50 g de queso rallado, sal y pimienta.
Calabacín al horno o rebozado
En bastoncitos rebozados con un poco de harina, huevo y pan rallado, y horneados o fritos hasta quedar crujientes, funciona como aperitivo que gusta hasta a quien no es fan de las verduras. Si prefieres algo más ligero, láminas de calabacín al horno con un chorrito de aceite y hierbas caramelizan los azúcares naturales de la hortaliza y quedan listas en 20 minutos sin necesidad de rebozado.
Recetas con calabacín y huevo
Es probablemente la combinación más socorrida para una cena rápida. Tienes tres opciones según cuánto tiempo tengas:
- Revuelto de calabacín: saltea el calabacín en dados, añade huevo batido y remueve a fuego suave hasta que cuaje. 10 minutos.
- Tortilla de calabacín: igual que una tortilla de patatas, pero cambiando la patata por calabacín en rodajas finas salteado antes de cuajar con el huevo.
- Pastel de calabacín al horno: mezcla calabacín cocinado, huevos batidos, leche o nata, y queso rallado, y hornea 35 a 40 minutos hasta que cuaje el centro. Rinde para 4 raciones y se conserva bien de un día para otro.
Calabacín en crudo
Si el calabacín es pequeño y tierno, no hace falta cocinarlo. Cortado en láminas muy finas con un pelador y aderezado con aceite de oliva, sal y un toque de limón, funciona como carpaccio de calabacín, un entrante ligero que se prepara en 5 minutos.
Beneficios del calabacín para la salud
El calabacín aporta muy pocas calorías por su alto contenido en agua, y es fuente de fibra, vitamina C y potasio. Por eso aparece tanto en dietas de control de peso como en menús saludables: sacia sin aportar apenas calorías, y admite tanto platos ligeros (crudo, al vapor) como más contundentes (relleno, gratinado) según lo que necesites ese día.
Cómo conservar el calabacín
Escoge calabacines firmes, sin manchas ni zonas blandas, preferiblemente medianos, ya que los muy grandes suelen tener más semillas y una textura menos tierna. Consérvalos enteros y secos en el frigorífico, sin lavar hasta el momento de usarlos, siguiendo la recomendación general de la AESAN de mantener el frigorífico entre 0 y 5 grados. Una vez cocinado cualquiera de estos platos, guárdalo tapado en la nevera y consúmelo en dos o tres días.
